Meade sabe que va a perder

Publicado 23 marzo, 2018

en la RED.

Por: Alfredo ílvarez .

00.pngLo sucedido durante la pasada sesión de cabildo del VII Ayuntamiento de Playas de Rosarito, entre el regidor representante de Movimiento Ciudadano (MC), Mario Hernández Martí­nez y el director de la paramunicipal conocida por su anacronismo como Prodeur, Héctor Fernández Muñoz, tendrá sus consecuencias y costos polí­ticos, ya que el edil pertenece a uno de los tres integrantes del famoso Frente Ciudadano por México (FCM) y el segundo, es un empleado de un gobierno emanado de otro de sus miembros, el Partido Acción Nacional.

 

La plañidero y gemebunda acusación que Fernández Muñoz hizo en contra del edil naranja ante los integrantes del cuerpo edilicio, en la que señaló que éste se encuentra molesto con él por no haber aceptado que el hermano del regidor de nombre Ví­ctor, llevará a cabo un negocio a través del cambio de las luminarias del sistema de alumbrado público del municipio, propuesta que le hizo en una reunión que sostuvieron ambos, que por cierto, fue promovida y atestiguo la regidora de Acción Nacional, Nancy Ramí­rez.

La confesión que que leyó Fernández Muñoz, generó la molestia y reacción del edil que de inmediato encaró al titular de Prodeur y con ello se desató el desorden en el recinto ante la imposibilidad notoria de la alcaldesa de imponer el orden y respeto a la investidura del recinto y cuerpo colegiado, hasta que finalmente se calmaron los ánimos y torno a la calma.

Fue curioso observar a Fernández Muñoz basarse en un evento en el que existe un testigo, asegurando que  cuenta con audios, los que tendrá que presentar ante Sindicatura, entidad en la que ya ha sido denunciado por el hermano del edil, en los que el hermano de Hernández Martí­nez le insinúa acciones de corrupción, que él por su probidad no acepto, para  defenderse y  nulificar los constantes señalamientos que ha hecho el regidor de MC en su contra por actos de presunta corrupción y que hasta el momento han sido desoí­dos por el Sindico Procurador, Miguel íngel Vila.

La falta de respeto en la que incurrieron, en primer instancia el director de Prodeur, Héctor Fernández, al haber llevado a  cabo una acción sin haber consultado a su jefa, la alcaldesa, rompiendo con ello la armoní­a y el respeto al cuerpo edilicio, provocó que la reacción de su inquisidor provocaran un barullo que hizo ver mal a la alcaldesa quien batalló para poder controlar la situación y lograr que retornara el orden a la sesión.

Y, Hernández Martí­nez, por no controlar su carácter y haber interpelado casi a gritos a su acusador y contribuir con ello a que los ediles, especialmente del PAN, se inmiscuyeran en la discusión sin la venia correspondiente de la alcaldesa.

Este vodevil polí­tico ya se encuentra en el escritorio de los dirigentes estatales del PAN y de MC, José Luí­s Ovando Patrón y Francisco Alcibiades Garcí­a, respectivamente, quienes tendrán que tomar la decisión de, si enví­an el asunto a sus respectivos comités nacionales, o lo resuelven ellos, es decir, tendrán que lavar la ropa sucia en sus respectivas organismos, y no es difí­cil adivinar la opción que tomarán.

Pero, cualquiera que sea la respuesta a la interrogante anterior, el efecto y consecuencia tendrá el mismo destinatario, la alcaldesa Mirna Rincón, a quien ambas dirigencias de los partidos polí­ticos le reprocharan su incapacidad para mantener el orden y la disciplina entre sus subordinados y los integrantes del propio cabildo, la presidente municipal pagará la factura polí­tica de la confrontación entre ambos servidores ocasionada por la pésima decisión polí­tica que tomaron el director de Prodeur y su pareja sentimental, la regidora albiazul, Ana Luisa Esquivel Fierro.

Donde manda capitán, no gobierna marinero.

Y mientras tanto….

A muchos sorprendió la ausencia de  vergí¼enza y dignidad polí­tica de la militancia prií­sta.

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